Probablemente STEC no es un término muy común, pero es de gran importancia para los laboratorios alimentarios y clínicos. En esta publicación describiremos lo que los laboratorios pueden hacer para ayudar a proteger al público de este grupo de bacterias tan perjudiciales y cada vez más importantes. La información detallada a continuación se basa principalmente en contenido facilitado por los Centers for Disease Control and Prevention (CDC).
 
 
¿Qué es STEC?
Escherichia coli es el término que define a un grupo diverso de bacterias, pero los laboratorios de microbiología de los Estados Unidos están principalmente familiarizados con la cepa patogénica de E. coli O157:H7. Todas las E. coli que producen toxinas Shiga se conocen con el acrónimo STEC.
Los serotipos STEC se identifican por sus antígenos somáticos (O) y flagelares (H). Así pues, E. coli O157 se refiere al antígeno O 157, y E.coli O157:H7 identifica al antígeno H7. STEC no-O157 se refiere a otras cepas patogénicas, como los serogrupos más comúnmente referenciados O26, O45, O103, O111, O121 y O145.
 
¿Por qué deben preocuparnos los STECs?
El CDC estima que cada año se producen 265.000 infecciones por E. coli productora de toxinas Shiga en los Estados Unidos. De estas infecciones, el 36% se atribuyen a E. coli O157:H7 y el 64% restante es causado por STECs no-O157.
La E. coli se transmite a los humanos a través de alimentos o aguas contaminadas o por contacto directo con personas o animales. La E. coli O157:H7 puede causar diarrea, infecciones del tracto urinario, neumonía, u otras enfermedades graves en humanos. La STEC no-O157 también puede causar algunas enfermedades graves, como diarrea hemorrágica, fallo renal agudo o la muerte. A fin de detectar, tratar y contener estas infecciones entéricas bacterianas, es crucial disponer de unos diagnósticos de laboratorio rápidos y precisos.
 
¿Qué pueden hacer los laboratorios?
Según las “Recomendaciones para el diagnóstico de infecciones por Escherichia coli productora de toxinas Shiga por parte de los laboratorios clínicos” publicadas por The Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR), “todas las heces entregadas para su análisis por pacientes con diarrea aguda comunitaria deben ser cultivadas para STEC O157 en agar selectivo y diferencial.” Además, estas muestras de heces deben analizarse simultáneamente para STEC no-O157 con un análisis que detecta las toxinas Shiga o los genes que codifican estas toxinas.
 
 
¿Cuáles son los procedimientos para manipular especímenes?
Los laboratorios siempre deben consultar las instrucciones del fabricante relativas a los procedimientos adecuados para recoger y manipular los especímenes. Según las recomendaciones del MMWR, el “espécimen ideal para el análisis es la deposición diarreica” recogida “en cuanto sea posible una vez empieza la diarrea, cuando el paciente se encuentra muy mal y todavía no se ha administrado antibiótico.”
Un análisis rápido ayudará la asegurar la máxima sensibilidad y especificidad para la detección de STEC con los ensayos de diagnóstico comerciales disponibles. El informe recomienda realizar el análisis de STEC en crecimiento en un cultivo de caldo o medios de aislamiento primario en lugar del análisis directo de las heces, que es menos sensible y menos específico. La prueba de inmunoensayo enzimático (EIA) de caldos de enriquecimiento de deposiciones o de crecimiento de la placa de aislamiento primaria se recomienda en contraposición al análisis directo de las heces.
 
¿Los laboratorios deberían cultivar STEC no-O157?
 
Según el informe MMWR, la identificación de STEC no-O157 normalmente se realiza en los laboratorios de salud pública. Sin embargo, este informe especificaba los procedimientos siguientes para aislar el STEC no-O157 como sigue:
 
El caldo positivo en toxina Shiga debe ser rayado sobre un agar relativamente menos selectivo (p. ej. agar MacConkey, SMAC, medio entérico Statens Serum Institut [SSI] o agar de sangre). Los medios entéricos tradicionales como agar Hektoen, agar de xilosa-lisina-desoxicolato, y agar de Salmonella-Shigella inhiben muchos E. coli y no se recomiendan.
 
Todas las colonias posibles de STEC O157 deben analizarse en reactivo de látex O157 antes de intentar el aislamiento de STEC no-O157. Las colonias bien aisladas con morfología similar a E. coli deben seleccionarse sobre la base de características de fermentación del sorbitol o la lactosa (u otras características específicas del medio utilizado); la mayoría de STEC no-O157 fermentan tanto sorbitol como lactosa, aunque se ha informado sobre algunas excepciones (CDC, datos no publicados, 2009). 
Se puede analizar la producción de toxina Shiga en las colonias mediante EIA o la presencia de genes stx1 y stx2 mediante PCR. El STEC no-O157 puede analizarse utilizando antisueros comerciales O-específicos para los antígenos O asociados a STEC más comunes (es decir, O26, O45, O103, O111, O121 y O145). Los aislados de STEC no-O157 deben enviarse a un laboratorio de salud pública para confirmar la producción de toxinas Shiga, determinar el serogrupo y realizar el subtipado PFGE.
 
 
¿Qué deben hacer los laboratorios para contribuir a la salud pública?
Los laboratorios clínicos tienen la responsabilidad de ayudar a proteger al público frente al STEC. El laboratorio clínico debe informar sobre la detección de STEC al médico responsable y también al laboratorio de salud pública para su confirmación, aislamiento y análisis posterior del organismo. También se debe informar a las autoridades competentes de salud pública para investigar la posibilidad de que se produzca un brote.
El CDC recomienda que los especímenes o caldos de enriquecimiento en los que se detecte la STEC, incluso aunque no se recupere STEC O157, se envíen inmediatamente a un laboratorio de salud pública estatal o local. En general, el diagnóstico rápido y precoz de la infección por STEC es esencial para administrar un tratamiento adecuado a los pacientes. Como indica el informe MMWR, “… ciertos tratamientos pueden empeorar el pronóstico de los pacientes; por ejemplo, los antibióticos pueden aumentar el riesgo de SUH (síndrome urémico hemolítico) en pacientes infectados por STEC O157, y los medicamentos antidiarreicos pueden agravar la enfermedad. El diagnóstico precoz de la infección por STEC también puede evitar procedimientos o tratamientos innecesarios…”
 
 
Los laboratorios clínicos, al diagnosticar y derivar rápidamente los aislados de STEC, pueden contribuir a evitar infecciones adicionales en establecimientos de venta de alimentos, mantener a raya la transmisión secundaria en residencias y guarderías, y detener los brotes en múltiples estados.
 
Consejos clave
  1. Unos diagnósticos de laboratorio precisos y precoces son cruciales para detectar, tratar y contener las infecciones entéricas bacterianas.
  2. Los laboratorios siempre deben consultar las instrucciones del fabricante relativas a los procedimientos de análisis adecuados.
  3. Los análisis de STEC deben realizarse a partir del crecimiento en caldos de cultivo o medios de aislamiento primario y no directamente a partir de las heces.
  4. El laboratorio clínico debe informar al médico responsable y al laboratorio de salud pública sobre la detección de STEC.
  5. Los especímenes o caldos de enriquecimiento en los que se detecte STEC deben enviarse inmediatamente a un laboratorio de salud pública estatal o local.
[Post traducido del blog de Microbiologics}