La resistencia observada en diferentes especies bacterianas y fúngicas a una serie de fármacos antimicrobianos se ha convertido en una amenaza para la salud pública. A causa de los nuevos mecanismos de resistencia desarrollados por los microbios y de la menor eficiencia en el tratamiento de enfermedades infecciosas comunes, se produce un fallo de la respuesta microbiana al tratamiento estándar que provoca una prolongación de la enfermedad, un mayor gasto en asistencia sanitaria y un riesgo de muerte elevadísimo. Muchos microbios han desarrollado altos niveles de resistencia a múltiples fármacos (RMF) provocando una mayor morbilidad y mortalidad; por ello se les denomina “superbacterias”.

 

Las superbacterias son cepas de bacterias que son resistentes a varios tipos de antibióticos. Durante casi un siglo, los fármacos antibacterianos conocidos como antibióticos han ayudado a controlar y destruir un gran número de bacterias dañinas. Pero durante las últimas décadas los antibióticos han ido perdiendo eficacia ante determinados tipos de bacterias. De hecho, algunas bacterias ya no se pueden combatir con los medicamentos actuales. Lamentablemente, la forma en la que hemos estado utilizando los antibióticos está ayudando a crear nuevas “superbacterias” resistentes a los fármacos.[más información]

La resistencia antimicrobiana surge de forma natural con el paso del tiempo, normalmente a través de cambios genéticos. Además, el uso incorrecto de antimicrobianos está acelerando este proceso. La resistencia a los antimicrobianos es uno de los problemas de salud pública más importantes especialmente en los países en desarrollo, donde una disponibilidad relativamente generalizada y un mayor consumo de medicamentos han derivado en una incidencia desproporcionadamente mayor de un uso inadecuado de los antibióticos y niveles de resistencia más elevados en comparación con los países desarrollados. [más información]

La producción de las enzimas hidrolíticas betalactamasas es una de las estrategias adoptadas por las bacterias para desarrollar resistencia a la clase de antibióticos betalactámicos. A continuación se resumen algunos de los mecanismos de adaptación más importantes.

Los productores de betalactamasas de espectro extendido (BLEA) son las bacterias resistentes a la clase de antibióticos de la cefalosporina de tercera generación.

Las betalactamasas tipo AmpC también son resistentes a las cefalosporinas de tercera generación. Se diferencian de las BLEA por ser cefalosporinasas y por ser resistentes a los inhibidores de la betalactamasa. Son desactivadas por la cloxacilina, y las BLEA son desactivadas por el ácido clavulánico.

La introducción de carbapenemas en la práctica clínica representó un gran avance en el tratamiento de las infecciones bacterianas graves causadas por bacterias resistentes a los antibióticos betalactámicos. A causa de su amplio espectro de actividad y a la estabilidad ante la hidrólisis de la mayoría de betalactamasas, las carbapenemas han sido el fármaco de elección para el tratamiento de infecciones causadas por bacilos gramnegativos resistentes a la penicilina o la cefalosporina, especialmente de tipo BLEA. Las MBL tienen una potente actividad hidrolizadora no solo frente a las carbapenemas sino también frente a otros antibióticos betalactámicos, representando una amenaza grave.

Los antibióticos carbapenémicos tienen un nicho antibiótico importante puesto que retienen su actividad contra las cefalosporinasas y las betalactamasas de espectro extendido que se encuentran en muchos patógenos gramnegativos. Las carbapenemasas son betalactamasas hidrolizadoras de carbapenemas que confieren resistencia a los antibióticos carbapenémicos. Las carbapenemasas pertenecen a dos familias moleculares principales:

 

 

La metalobetalactamasa (MBL) pertenece a una betalactamasa de clase B que requiere cationes divalentes de zinc (un metal) como cofactores para la actividad enzimática.

Las carbapenemasas de Klebsiella pneumoniae (CKP) son un importante mecanismo de resistencia para una variedad cada vez más mayor de bacterias gramnegativas y ya no están limitadas a K. pneumoniae. El gen de la resistencia se asoció a un gran plásmido. Las infecciones causadas por CKP productoras de bacterias son un problema cada vez más importante en todo el mundo, puesto que son resistentes a los antibióticos carbapenémicos.

Otras superbacterias, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), son resistentes a casi todos los antibióticos, incluyendo la oxacilina, la meticilina, la amoxicilina e incluso la penicilina. Aunque la meticilina ya no se fabrica, la denominación SARM ha persistido y puede considerarse que hace referencia a la resistencia a prácticamente todos los antibióticos betalactámicos. Ahora las pruebas de susceptibilidad suelen utilizar oxacilina y/o cefoxitina. La resistencia a la meticilina está mediada por PBP-2a, una proteína que se une a la penicilina codificada por el gen mecA que permite al organismo crecer y dividirse en presencia de meticilina y otros antibióticos betalactámicos.

Los enterococos resistentes a la vancomicina (ERV) son una cepa bacteriana del Enterococcus que ha adquirido resistencia a la vancomicina a través de la adopción de plásmido resistente. La vancomicina es el fármaco más común utilizado para tratar las infecciones por Enterococcus. Los ERV pueden ser resistentes no solo a la vancomicina, sino también a otros antibióticos utilizados habitualmente para las infecciones por Enterococcus, como los aminoglicósidos y la ampicilina. Los ERV son una de las grandes preocupaciones de los hospitales. Los profesionales sanitarios pueden ser portadores de la bacteria y contagiarlos a los pacientes. Los ERV se asocian principalmente a las infecciones nosocomiales, y representan alrededor del 30 % de todas las infecciones por Enterococcus en hospitales.

Dada la presión creciente que ejercen las superbacterias, es necesario contar con antibióticos cada vez mejores. Para decidir sobre el antibiótico exacto y el tipo de resistencia exacto necesitamos herramientas muy sensibles, precisas y eficientes para diagnosticar ambos factores. La sección de resistencia a los antibióticos de HiMedia es una solución integrada para este fin.

Productos de HiMedia para el diagnóstico de la resistencia a los antibióticos:
HiMedia Laboratories tiene una amplia variedad de sistemas de detección de resistencias, como el disco antibiótico, las tiras Ezy MIC™ basadas en gradientes y medios selectivos y diferenciales, etc.

 

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